miércoles, 15 de julio de 2015

HAYA PAZ

Amalia vivía todo intensamente. Cuando nació su primer hijo, le puso Pasión. Su esposo no esbozó palabra, se limitó a llamarlo “Paz” desde que lo tuvo en sus brazos. Cuando Pasión lo llamó “papá” por primera vez, él le dijo que le llame “Pa”. A mamá le molestó, pero supo disimularlo muy bien. Pasión era el calco de su madre, cambiaba los nombres como su padre y tenía el mismo carácter de Paco, el profesor de gimnasia.

 ©Lucía Borsani 

Seleccionado para integrar antología "Pasiones" de Editorial "Letras con Arte", España.


10 comentarios:

  1. Breve relato pero al hueso, un placer leerte, un abrazo desde allende Los Andes!

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    1. Qué alegría me da tu mensaje, gracias Carmen. Cariños.

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  2. ¡Que grande Paco! ¡Un verdadero apasionado!

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  3. Magnífico tu micro. Una auténtica perla.

    Saludos poéticos.

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    1. Gracias por tu visita, María Socorro, me alegra te guste. Eres bienvenida siempre.

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  4. El juego no de roles, sino de nombres. Quizás un avizoramiento de unos seres humanos sin norte e identidad. UN abrazo. Carlos

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