miércoles, 19 de junio de 2013

AMOR POR CARTA

                                         
Matilde dijo siempre que ella no era bonita, pero sí interesante. Con ojos de nieta, no podía menos que verla hermosa, entre sus cuadros, poemas y extravagante presencia.
Héctor, mi abuelo, la conoció por foto, allá en Italia, en la casa de una amiga: "ésta es mi prima Matilde", escuchó y de inmediato se generó un intenso correo sentimental en papel y viaje (real) de barco. Pero Matilde, gran maestra de vida, no quiso foto, se conformó con lo que las letras pueden hacer por uno como espejo. Las cartas tardaban lo resignadamente necesario en llegar al destinatario, es que viajaban en barco y ni siquiera soñaban con los clik de nuestros ordenadores.
Un día Héctor anunció su viaje pero no para conocerla, sino para casarse con ella.
Cuando pisó suelo uruguayo y sus rostros se encontraron, Matilde dejó traslucir un gesto extraño, algo desilusionado, entonces aquel hombre de voz de barítono expresó:
"Si no le gusto, me tomo el primer vapor y me vuelvo".
Matilde hizo un gesto con la cabeza y con la mayor decisión que una mujer puede tener en esos momentos respondió:
"Quédese, trataré de quererlo".


 

8 comentarios:

  1. Es sensacional y pensar que de verdad sucedían esas situaciones en las cuales las personas se enamoraban por letras, el problema era cuando las letras se convertían en rostros y ahí comenzaba la verdadera historia.
    Precioso relato Lucia, siempre es un placer leerte, te dejo un fuerte abrazo desde el mismo Sur!

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  2. De buen seguro lo quiso, no en vano había conocido su alma antes que su rostro y en esos casos, yo supongo, el rostro es muy secundario. Me has recordado la peli de Cyrano de Bergerac.

    Un beso

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  3. Lucía, ya te había leído este relato tan hermosamente poético en Coctelera, y me llevó a los tiempos de nuestros abuelos, cuando prácticamente, el amor era impuesto, aunque no es el caso de tu cuento. CUando surgen los primeros Estados monárquicos, también entre nobleza, se imponía por razones de poder, los matrimonios, pero el tuyo de es de una grandeza humana, con ese "quédese, trataré de quererlo", que se reconcilia con el ser humano. UN beso. Carlos

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  4. Gracias amigos por pasar...Este relato lo reedito generalmente para el día de los abuelos, ellos fueron una pareja-despareja que se amó mucho, tuvieron seis hijos y fallecieron de viejitos cuidándose mutuamente. Es verdad, como dice Carlos, que antiguamente los matrimonios se armaban, creo que ellos escaparon de eso y dejaron plantados en nosotros, sus descendientes, la importancia del amor (por las letras primeramente) y por el sentimiento mismo después. Un abrazo a los tres, honrada me siento de tenerlos siempre por acá.

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  5. No es exactamente una cosa ni otra. Pero tu texto me ha recordado este viejo cuento que escribí (y leí) hace ya mucho tiempo...

    Amor por correspondencia

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    1. Poesía, narrativa, imaginación, romanticismo, humor, suspenso, reflexión...Qué difícil es escribir algo tan completo, amigo. Y además leerlo tan bien. Nada más que decirte que me ha dejado más aireada el alma, que siempre necesita oxígeno para seguir...¡Gracias por compartir! ¡Chapeau!

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