Conocí las aceitunas en mis vacaciones mientras me
hamacaba en la plazoleta del pueblito de Guichón, a una cuadra de la casa de mi
abuela, esperando el momento en que me llamasen para almorzar. Alguien me dijo que al gran olivo que ofrecía
la sombra lo había plantado mi abuelo, recién llegado de Asturias, con
dieciocho años y una valija de sueños por delante. Desde entonces, mis
vacaciones ideales, no importa dónde ni cuándo, deben incluir un plato con
aceitunas en algún restaurante desconocido, a cuyo camarero siempre le hago la
misma pregunta “¿Lleva aceitunas negras o verdes?”. Nunca supe cuáles daba el
olivo de Guichón.
Lucía Borsani /Seleccionado en I Concurso de Microrrelato de Vivelibro Editorial de Madrid (gracias).

Intriga que sabe a historia, personal y también mediterránea. Desde el humilde acebuche a la majestad del olivo milenario, la oliva es la cristalización de la longevidad. Y en caso como el que cuentas, de la memoria.
ResponderEliminarUn beso
Valaf, no conocía esas virtudes....en realidad no sé si quiero longevidad, pero sí memoria, porque recordad es vivir dos veces ¿no? Gracias por tu fiel compañía en este blog. Un beso.
EliminarFelicitaciones por el premio, te quiero mucho!!!
ResponderEliminar¡¡¡¡ Yo tambiénnnnnnnnnnnn!!!!
EliminarDe pequeño, a pesar del intenso frío que había que soportar, durante la recogida de la aceituna, el alguna ocasión me permitieron ir a "varear". Para mí era un disfrute.
ResponderEliminarHe visto a mi madre, aliñarlas, con hierbas especialmente recogidas del bosque, para la ocasión. Y ahora vivo en una calle llamada de las Oliveras., por los olivos que hay en ella.
Como verás me persiguen. Felizmente me persiguen.
Enhorabuena por el premio y un abrazo.
Qué lindo Juan todo lo que contás...Yo le agregaría, como nutricionista, que las aceitunas producen el mejor aceite, que mejora el corazón. Y la poesía necesita un corazón pleno, como el tuyo, rozagante de recuerdos que tienen sabor y aroma. Es como si me hubieras dado el mejor plato de olivas...gracias amigo. Y siempre gracias por tu visita, he andado perdida pero aquí me tienes, reincidiendo como viciosa de la luna..Abrazo.
EliminarFULLL, BACANO. FELICITACIONES!!!
ResponderEliminarUN ABRAZO
Ando de vuelta por estos pagos perdidos pero veo que los amigos son de fierro. Gracias por pasar! Abrazo.
Eliminarme ha gustado tu blog
ResponderEliminaresta mañana llovia y decidi buscar nuevos blogs diferentes a los que leia
me gusta tu estilo
gracias
Ha sido para mí una alegría recibir nuevas/gratas visitas. Gusto en conocerte, ya me verás sobrevolando el tuyo. Gracias.
EliminarFelicitaciones prima!!! Me emocionó mucho lo que escribiste. Yo también tengo hermosos recuerdos de los abuelos y su casa.Las exquisitas tangerinas arrancadas de los árboles y comidas en el cordón de la vereda en las tardes soleadas de invierno. Los enormes eucaliptus donde hacíamos casitas y jugábamos los primos todas las mañanas hasta que la abuela Juana nos llamaba para ir a la escuela.Un beso, tu prima Elena.
ResponderEliminarQuerida prima: Acabo de imprimir esta página para leerle a tu tía y mi hermana Isabel tu comentario, una visita inesperada, por demás grata. Y nos significó un viajecito hacia los recuerdos guichonenses, que nos hizo bien. Dice el dicho "Recordar es vivir dos veces"...Así que gracias por venir y por traernos el olor a las tangerinas. La temática del concurso era "Mis vacaciones ideales" y sin querer/queriendo terminé explicando que los mejores viajes son los que recordamos años tras años, aún con forma de plazoleta y sabor a aceituna, sin demasiados lujos...cuestión de sensaciones. Beso grande y saludos a la familia.
EliminarBien merecido el premio, bella. UN abrazo
ResponderEliminarsiempre gratifica el alma dar una vueltita por tu blog ,mi admiración profunda ... y a no aflojar nunca que las musas dan una voltereta pero vuelven ,son fieles ,abrazote .Elena.
ResponderEliminarSanducerísima, a mí me gratifica tu visita, tu energía incansable "a prueba de las pruebas de la vida". Hace mucho un señor del otro lado del charco me decía que mis musas lo acompañaron en su dolor, yo simplemente soy la herramienta para que eso suceda. Sin comentarios como el tuyo y el de quienes dejan su huella, las musas se quedan marchitas, quieren saber si llegan a alguien. ¡¡Gracias!! Y toda mi admiración...eso lo sabés.
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