jueves, 14 de marzo de 2013

PROMESA






A pesar de las heridas
ella entendió
desde semilla
que hay un solo momento
para ensanchar la sombra
erguirse al sol
y ser color a la vida.

La promesa ostenta pétalos
florece la curiosidad.


Lucía Borsani
Fotografía: Fernando Irecio

domingo, 10 de marzo de 2013

CAPRICHOS NOCTURNOS

 

Quiso cambiar su imagen
pura coquetería
la noche invitó a locuras
el pino prestó su lápiz
sin prometer simetría
tan solo movimiento
un aire a juventud
a las mañas del querer.

Lucía Borsani
Fotografía: Milka Marzalek

Gracias Milka, artista sanducera y amiga de este Proyecto.


sábado, 9 de marzo de 2013

ME TRAE JUAN

Regresé
porque volver es 
agrupar momentos en uno
los que fueron, los que llegarán
aquí y ahora
vuelvo
reciclada, desmenuzada
soy la que estuve y la que anda
despeinada y loca
recorriendo los misterios sin resolver
la sonrisa oculta de la luna
bruja y escoba.

GRACIAS Juan, por hacerme volver. Aquí me quedo.

domingo, 23 de octubre de 2011

EL CUENTO DE LA TÍA BEBA

Cuando era pequeña, esperaba la hora del «cuento de la tía Beba», que transcurría —ni más ni menos—  dentro del gigantesco cuadro que coronaba la estufa de su casa. Seguramente Matilde, mi abuela, no lo había pintado con ese fin, pero aquel cuadro invitaba a recorrerlo, entre sus árboles, el puentecito y el camino hacia la choza, con la vista y el oído atento a la imaginación de la tía.
El personaje, un conejito cuyo nombre no recuerdo, desplegaba sus aventuras ahí adentro, en el mismísimo óleo, con el milagroso suceso de no estar pintado siquiera.
Pero ninguno de los sobrinos cuestionó alguna vez a la abuela por no pintarlo, ni a la tía, por hacerlo el actor principal.
¿Quedarán tías Beba, alejadas de los ordenadores y otros aparatos electrónicos, dispuestas a inventar historias inolvidables para sus sobrinos de frente a un cuadro?
¿Quedan sobrinos que visiten a sus tías y esperen la hora del cuento como el momento de máxima fantasía a disfrutar?
Por si no quedan, de vez en cuando la visito y le hago memoria de mis recuerdos. Y, aunque su enorme imaginación ahora esté invadida por algunas desmemorias, eso no es ningún obstáculo: escucha mi cuento con ojos de niña.

Lucía Borsani./ Sobre imagen de autor desconocido (Fuente Internet).