Esta mañana partió Remo, nuestro perro. Hoy es 24 y dice la numerología que 2+4 es igual a seis, y que seis es el número del amor. No se equivocan estas ciencias, Remo era amor y del bueno.
Hace nueve años lo descubrí y me enamoré de sus orejas. Debieron de pasar algunos días hasta que él también reparara en mí y se fuera acercando hasta permitirme ser su amiga.
No me gustan las palabras que separan a los seres vivos, como dueño o amo. Fuimos amigos y de alma, porque a mí nunca me interesó su origen ni a él mi modo de vida.
Remo no vino solo y tuve el honor de adoptarlo junto a su hermano Rómulo. El rubio y el morocho, inseparables hermanos que solo discutían de vez en cuando por asegurarse el plato de comida más grande.
Una vez me preguntaron cuál fue la circunstancia de mi vida en que sentí más miedo: esperábamos que no se cumpliera el pronóstico de tornado pero estábamos expectantes a lo que ocurriera esa noche en la ciudad. Cuando me acosté a intentar dormir, Remo subió por primera vez a mi cama y, apoyándose en mi muslo, se encargó de mimarme. Una por tantas, agradecido por mis caricias los días de tormenta, sabedora de su terror a los truenos.
Tengo tanto para escribir sobre Remo que prefiero convertirlo en futuros versos. La poesía siempre me ha traído consuelo.
Rómulo, Matilde y Milagros lo extrañan: son los amores que me quedan.
Su padre humano Fernando, lo extraña tanto como yo. Porque las familias no están siempre armadas por seres de la misma condición y raza. Dicen los que saben, que somos alma y vivimos en un cuerpo.
A Remo le tocó, en su cuerpo perruno, darme los manotazos más bruscos y los besos más celosos que un humano. A mí, el honor de cuidarlo. No todos tenemos hijos biológicos en esta vida, pero qué padres que somos si el Universo nos pone un perro en el camino. Gracias Remo por enseñarme donde había luz y donde oscuridad en este camino empedrado de la vida. Nos encontraremos del Otro Lado, para contarnos historias inconclusas.
Ví la luna por primera vez un cinco de noviembre del siglo pasado en Uruguay. Quedé poeta.
miércoles, 24 de enero de 2018
sábado, 30 de septiembre de 2017
Déborah Eguren: por dónde andará tu voz
El 7 de julio de este año nos dejó la amiga, la profe, la poeta, la decidora de poesía y tantos roles más que Déborah supo cultivar en este, su pasaje fugaz por el Planeta Tierra.
Anoche soñé contigo, Déborah, y vine a escribirlo aquí, en el blog que cada tanto recorrías y siempre era motivo de conversas poéticas.
Muchos amigos de mi poesía lo fueron de la tuya, porque durante los años en que los recitales de poesía nos unían en las ganas, el libreto, las anécdotas y las tertulias más allá del escenario, supe relatar con lujo de detalles cada experiencia contigo y con el resto de los amigos de la poesía, Milton, Horacio, André, Jorge, Liliám, Caco, Eduardo, Mercedes, Isabel, Adriana, Carla, Silvia, Manuel, Julio...Y de aquellos cinco años me queda una carpeta gorda con fotos y recortes de diario, con programas y repercusiones de la movida del Sueñapalabra en Paysandú.
También me queda un montón de documentos en Word con aquellos poemas que yo acostumbraba a hacer, siempre en broma, luego de cada recital, "como para acordarnos de las anécdotas en poesía"...los "Habrá lugar" tomo I, II....en fin, habrá lugar para todos en el recuerdo. (Todavía no he querido releerlos, porque el dolor de perder un amigo es como el humo de un incienso denso que no se quiere ir, y cada tanto perfuma y recuerda sin que se lo pidamos).
Me quedan tus libros, tus maravillosos prólogos a mi poesía y la cortina de mi dormitorio, que me regalaste antes de mudarte "porque ya te tenía aburrida y hay que quemar etapas". La tengo justo encima de mi cabeza, amiga, y no me extraña que me haga soñar contigo, cada tanto, radiante y cada vez más plena.
Es que justo ha querido decorar un dormitorio de loca por la luna, como te gustaba llamarme, con esa facilidad para adjetivar y desde el humor, siempre para sacarnos una sonrisa.
Que deleites a los ángeles con tu voz, querida amiga, que en esta "nueva etapa" me quede la cortina de tu amistad tan cálida y las risas de las horas vividas. Merecido viaje por esta vida, Déborah, gracias por todo y por tanto.
"Amor, humor y sueños"
"Eros en la lengua"
"La hora de Afrodita"
"Loca por la luna"
¡Se te extraña, amiga!
Anoche soñé contigo, Déborah, y vine a escribirlo aquí, en el blog que cada tanto recorrías y siempre era motivo de conversas poéticas.
Muchos amigos de mi poesía lo fueron de la tuya, porque durante los años en que los recitales de poesía nos unían en las ganas, el libreto, las anécdotas y las tertulias más allá del escenario, supe relatar con lujo de detalles cada experiencia contigo y con el resto de los amigos de la poesía, Milton, Horacio, André, Jorge, Liliám, Caco, Eduardo, Mercedes, Isabel, Adriana, Carla, Silvia, Manuel, Julio...Y de aquellos cinco años me queda una carpeta gorda con fotos y recortes de diario, con programas y repercusiones de la movida del Sueñapalabra en Paysandú.
También me queda un montón de documentos en Word con aquellos poemas que yo acostumbraba a hacer, siempre en broma, luego de cada recital, "como para acordarnos de las anécdotas en poesía"...los "Habrá lugar" tomo I, II....en fin, habrá lugar para todos en el recuerdo. (Todavía no he querido releerlos, porque el dolor de perder un amigo es como el humo de un incienso denso que no se quiere ir, y cada tanto perfuma y recuerda sin que se lo pidamos).
Me quedan tus libros, tus maravillosos prólogos a mi poesía y la cortina de mi dormitorio, que me regalaste antes de mudarte "porque ya te tenía aburrida y hay que quemar etapas". La tengo justo encima de mi cabeza, amiga, y no me extraña que me haga soñar contigo, cada tanto, radiante y cada vez más plena.
Es que justo ha querido decorar un dormitorio de loca por la luna, como te gustaba llamarme, con esa facilidad para adjetivar y desde el humor, siempre para sacarnos una sonrisa.
Que deleites a los ángeles con tu voz, querida amiga, que en esta "nueva etapa" me quede la cortina de tu amistad tan cálida y las risas de las horas vividas. Merecido viaje por esta vida, Déborah, gracias por todo y por tanto.
"Amor, humor y sueños"
"Eros en la lengua"
"La hora de Afrodita"
"Loca por la luna"
"Mujeres"
"Mujeres"- Grupo Aire Nuevo¡Se te extraña, amiga!
lunes, 16 de enero de 2017
lunes, 19 de diciembre de 2016
CHUCHERÍAS
Nunca se apaga la pensante.
¿Quien deambula por ella?
¿Lo merece? ¿Lo sabe?
¿Cuántas horas, días, meses
lleva su travesía?
¿Es persona? ¿Cosa?
¿Un papel? ¿Un impuesto?
¿Una posibilidad?
¿Tiene vida
o la perdió en la guillotina
del almanaque?
¿Será real un día?
Pasan los minutos cargadísimos
de chucherías
la pensante sigue
adquiriendo baratijas
en el mercado bullicioso
de las preocupaciones.
©Lucía Borsani
sábado, 3 de diciembre de 2016
BAZAR DE FACEBOOK
El bazar de Facebook
sentimientos en oferta
palabras de humo
insultos y besos
todos tenemos algo para tapar
por eso se blabla
subir
publicar
queda mejor compartir
el carrito está lleno
pero seguimos
anestesiando el Tiempo
tejiendo red
y la poesía
también se cuelga
como un filósofo exiliado
de su luna.
Lucía Borsani
viernes, 1 de julio de 2016
CUESTA LA CUESTA
Cuesta la cuesta.
Un paso, otro
aguerrido el músculo
de la fe.
Y la Gran Mano
con dedos de seda
siempre al borde de los planos.
Un paso
sigamos
afuera el mundo gira en colores
dan ganas de seguir.
©LuciaBorsani
jueves, 23 de junio de 2016
SOLICITUD DE JUEVES
Jueves hoy.
Me encamino al Banco de los Poetas a pedir el crédito de la inspiración.
Prometo pagar puntualmente en cuotas de sonrisa cada vez que mi verso desande
bocas.
Llevo la firma de mis años de indeclinable tinta, insistente y atrevida borroneando papeles blancos, tecleando esa parte de mí que el espejo ignora.
Los jueves tienen la virtud de acercarme a la ventanilla del amor solicitando tregua (que no me da) y a la cola del cerebro a depositar minutos de no-mente.
Pero nada. La inspiración llega cuando quiere y nadie me pide nada más que una sonrisa, con o sin verso.
Es más fácil de lo que yo creía, pego la vuelta.
Quizá a la vuelta del jueves el viernes tenga un ramo de palabras para regalarme.
Llevo la firma de mis años de indeclinable tinta, insistente y atrevida borroneando papeles blancos, tecleando esa parte de mí que el espejo ignora.
Los jueves tienen la virtud de acercarme a la ventanilla del amor solicitando tregua (que no me da) y a la cola del cerebro a depositar minutos de no-mente.
Pero nada. La inspiración llega cuando quiere y nadie me pide nada más que una sonrisa, con o sin verso.
Es más fácil de lo que yo creía, pego la vuelta.
Quizá a la vuelta del jueves el viernes tenga un ramo de palabras para regalarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







